EL VERDADERO ALMA DE NUESTROS CIRCOS
Hace unos días, nos sobrecogió la noticia de que un camión proveniente de un circo, volcaba con elefantes dentros. Los elefantes estaban en malas condiciones y por desgracia, uno de ellos murió.
¿A quién no le gustan los circos? Son auténticos espectáculos en los que la carpa entera se llena de magia y risas. Los niños más pequeños se quedan embobados mirando como las personas que actúan hacen cosas increíbles. Incluso los más mayores quedamos fascinados al ver las habilidades que tienen algunas personas. Hasta ahí todo bien, el problema viene cuando se trata de circos que además de eso, añaden a su espectáculo números con animales. Y animales de todo tipo; elefantes, leones, serpientes, perros, tigres...
La primera impresión casi siempre es buena. Nunca has salido de tu ciudad y tu pueblo y tienes la oportunidad de ver un asombroso animal, además, un animal salvaje haciendo cosas increíbles. Pero vayamos más allá. Animales salvajes fuera de su hábitat, que no tienen los cuidados necesarios. Animales que para domesticarlos y hacer a su antojo, lo que quieren de ellos, utilizan la violencia. Muchos de ellos o la mayoría, ni siquiera están bien alimentados.
Con todo esto lo único que quiero decir es que los circos son un maravilloso espectáculo que no debe contar con animales. En los circos hay personas que hacen cosas increíbles, dejemos a los animales tranquilos. Hay acróbatas, personas valientes aparentemente sin miedo a nada, que andan por las alturas de las carpas como si el techo fuese infinito y sin darse cuenta de que a más de 5 metros, está el suelo. Los payasos, grandes héroes que nos hacen reír. Nos hacen olvidar nuestros problemas, preocupándose primeramente por nuestra risa y después por la suya. Los magos, personas que llevan consigo la ilusión allá donde vayan. Y así podría seguir infinitamente, pero sin animales.
Los circos no necesitan de animales para conseguir el éxito. No necesitan maltratar a ningún ser para conseguir más dinero. No permitamos que esto siga pasando, porque cada vez que nosotros vemos un animal en un circo, unos cuantos han muerto antes que ese. Mientras que nosotros nos reímos y nos parece tan gracioso lo que hace, ese animal está sufriendo. Por eso, paremos con esto. Que las lágrimas de los que no tienen voz paren porque al final, la decisión está en nuestras manos. Que sean libres o no, está en la conciencia de todos.
POR UN CIRCO SIN ANIMALES.
Aquí os dejo una imagen recogida de la impresionante protesta que se hizo en Logroño en 2015, en la defensa por los animales en el circo.

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